Herpes

Puede ser causado por dos virus diferentes pero estrechamente relacionados.

Pueden provocar infección en diferentes partes del cuerpo. Cuando la infección está en la boca, se la llama herpes oral. Cuando está en los órganos sexuales o cerca de ellos, se la llama herpes genital.
El contagio puede ocurrir por relaciones sexuales, incluido el sexo oral y por contacto directo con las lesiones de una persona infectada.
En ocasiones la trasmisión es posible incluso sin lesiones visibles.

Síntomas

Muchas veces, el herpes genital no causa ningún síntoma.

  • En la mujer se localiza con mayor frecuencia en el cervix, aunque también es posible la aparición en vulva y vagina.
  • En el hombre, se localiza en la piel del pene, en el prepucio o en el glande.

También puede afectar las zonas próximas y la región anal.
Al principio aparecen unas vesículas que llegan a abrirse y recubrirse de un exudado blanco-grisáceo. Se pueden acompañar de fiebre moderada, picores, hormigueo y molestias al orinar y al tener relaciones sexuales.
Los síntomas generalmente desaparecen dentro de las 3 semanas, pero el virus no abandona el cuerpo. Tras el brote, queda latente en los ganglios de la zona, pudiendo reactivarse y volver a causar llagas días o años después, especialmente en situaciones en las que el sistema inmunitario se encuentre debilitado.

El tratamiento puede reducir la duración de los síntomas si se inicia muy temprano en el inicio del brote. También puede ayudar a disminuir la frecuencia de nuevos brotes.
Cuando hay lesiones activas, el uso de preservativos no elimina por completo la posibilidad de contraer la enfermedad.